ImageForge es una aplicación de macOS que comprime imágenes en el propio equipo, sin subir nada a ningún servidor. Nada de cuentas, nada de cuotas mensuales por foto procesada, nada de rastreo. Coges un JPEG, un PNG o una carpeta entera, la sueltas encima de la app y en unos segundos tienes los mismos archivos ocupando bastante menos.
Arrastra, suelta, listo
El flujo de trabajo es el que promete la propia app: "suelta, forja, listo". Puedes arrastrar imágenes a la ventana, usar el atajo ?O, tirar de icono del Dock o llamarla directamente desde el menú Servicios del Finder. Da igual si mezclas formatos en la misma tanda, la aplicación identifica cada archivo por su contenido real (no por la extensión) y decide con qué herramienta lo comprime.
Ahí está la parte interesante para quien ya ha usado otros compresores: por cada imagen, ImageForge prueba varias herramientas de compresión y se queda con el resultado más pequeño que siga siendo un archivo válido, priorizando siempre que no haya pérdida de calidad si el formato lo permite. Para PNG combina oxipng y zopfli, para JPEG usa jpegtran y para WebP libwebp. Al terminar, el resumen muestra cuánto has ahorrado en total y el detalle por archivo: bytes recuperados, porcentaje de reducción y qué herramienta se ha usado en cada caso.
Cuánto se ahorra en la práctica
Según los datos que publican en su propia web, la media de compresión ronda el 61% en lotes de imágenes variadas, y ponen un ejemplo concreto: una tanda de 18,4 MB se queda en 7,1 MB, es decir, 11,3 MB menos sin tocar nada a mano. Para alguien que sube capturas de pantalla, fotos de producto o assets para una web a diario, la diferencia se nota tanto en espacio en disco como en tiempo de carga.
Qué trae la versión gratis
La versión gratuita no es una demo capada: incluye compresión sin pérdida para JPEG, PNG, GIF, WebP y SVG, compresión con pérdida básica cuando quieres apretar más el tamaño, procesamiento por lotes de carpetas completas, eliminación de metadatos y tres perfiles ya configurados para no tener que tocar ningún ajuste.
Qué añade la versión Pro
La versión Pro suma perfiles personalizados sin límite, control fino por cada formato, soporte para AVIF y HEIC, importación y conversión de RAW, y la posibilidad de vigilar carpetas para que se compriman solas en cuanto llega un archivo nuevo, con automatización desde la barra de menú. No entramos aquí en precios ni en el detalle de licencias, pero la idea es clara: si trabajas con fotografía RAW o necesitas automatizar el proceso, ahí está la diferencia frente a la gratuita.
Salida: qué hace con tus archivos
Una vez comprimida la imagen, tú decides qué pasa con ella. ImageForge ofrece cuatro modos de salida: sobrescribir los originales, crear una copia con el sufijo "-min", exportar a una carpeta distinta o convertir directamente a otro formato. Todo el proceso ocurre en el dispositivo, sin conexión a ningún servidor externo, algo que conviene a quien trabaja con material bajo NDA o simplemente prefiere no depender de un servicio en la nube para algo tan simple como comprimir un PNG.
En la página de cómo funciona detallan cada paso del proceso, desde cómo se cargan los archivos hasta qué pasa técnicamente por dentro cuando el motor decide qué herramienta usar para cada formato.
Disponibilidad
Por ahora ImageForge solo está disponible para macOS 14 o superior. Windows y Linux están, como dicen ellos mismos, "en la forja": en desarrollo, sin fecha confirmada.
Si vienes de comprimir imágenes con servicios en la nube tipo Tinify (lo vimos en este artículo sobre optimización de imágenes para la web) o desde PHP en el propio backend (aquí tienes cómo comprimir imágenes antes de subirlas con PHP), la propuesta de ImageForge es distinta: todo el trabajo pesado se queda en tu Mac, sin límites de peticiones ni cuenta que crear.
Imagen: captura de resultados de ImageForge, vía imageforge.info.
