Las metodologías de desarrollo son vitales para crear software seguro y de calidad

La programación tiene fama de ser difícil y no son pocos los que se llevan las manos a la cabeza cuando oyen hablar de código. Aún asi, en un mundo en el que la tecnología constituye una parte fundamental del día a día, desarrollar software seguro y de buena calidad es cada vez más importante. Entender cómo plantearlo y de qué forma organizar el trabajo para superarlo con éxito es clave y, por eso, Creditas, empresa de soluciones de consumo y préstamos, presenta los principales conceptos que todo especialista debe conocer antes de embarcarse en un proyecto de estas características.

Las metodologías de desarrollo de software son un conjunto de técnicas y métodos utilizados para diseñar una solución de software informático y permiten controlar el desarrollo del trabajo para minimizar los márgenes de error y anticiparse a ellos. Han ido evolucionando a lo largo del tiempo y, en los últimos años, han pasado de ser un mero trámite organizativo, a convertirse en una base importantísima a la hora de desarrollar software de una manera productiva y eficaz.

Se pueden encontrar dos tipos de metodologías de desarrollo de software: las tradicionales y las ágiles.

Metodologías de desarrollo de software tradicionales

Este tipo de metodologías se caracteriza por contar con requisitos completamente definidos y rígidos al comienzo del proyecto. Sus ciclos de desarrollo son poco flexibles y no permiten realizar demasiados cambios. La organización del trabajo es lineal, hasta que no se da por finalizada una fase, no se puede iniciar la siguiente. Las principales metodologías tradicionales son:

  1. Waterfall o cascada
  2. Prototipado
  3. Espiral
  4. Incremental
  5. Diseño rápido de aplicaciones (RAD)

Metodologías de desarrollo de software ágiles

Son las más utilizadas gracias a su flexibilidad y agilidad y se basan en la metodología incremental, pero con ciclos de trabajo más rápidos y cortos. Permiten adaptar el software a las necesidades que se presentan durante el proyecto, lo cual facilita el desarrollo de aplicaciones más funcionales. Las principales metodologías ágiles son:

  1. Kanban
  2. Scrum
  3. Lean
  4. Programación extrema (XP)

En los últimos años las metodologías ágiles se han impuesto sobre las tradicionales, aunque, en muchos casos, estas últimas siguen siendo válidas para determinados equipos y proyectos. En proyectos con un problema definido y una solución clara es recomendable adoptar metodologías tradicionales. Si los requisitos que se establecen al principio del proyecto no van a cambiar, será más fácil analizar, diseñar y ejecutar una solución. La metodología tradicional es óptima para proyectos limitados no solo en el tiempo sino también en cuanto al riesgo. En un entorno muy cambiante, sin embargo, son más eficaces las metodologías ágiles. Si el problema a solucionar no está claro, ni está definida la forma de plantearlo, será más cómodo trabajar con metodologías que incorporen mecanismos de gestión del cambio que impliquen un menor esfuerzo.

“Para poder sacar adelante cualquier proyecto, es importante trabajar con una metodología de desarrollo de software específica y dependerá del equipo elegir una u otra”, explica César González, Senior Software Engineer de Creditas. “La decisión se debe basar en factores como: el coste, la organización y la planificación, los requisitos, la dificultad del proyecto, el equipo de trabajo elegido, los lenguajes utilizados… Sea como sea, conocerlas y emplearlas será esencial para generar software de alta calidad”.

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